El impacto de la trasformación digital en el ámbito de las compras sigue una tendencia creciente. Bajo esta premisa, el director de compras debe trabajar mano a mano con las empresas proveedoras de IT, lo que permitirá invertir en las tecnologías adecuadas y poder liderar el proceso de cambio.

El ámbito del almacenaje –a modo de ejemplo- ofrece distintas posibilidades que van dejando las formas tradicionales obsoletas. La obsesión por el ahorro, da paso a esfuerzos centrados en la satisfacción de los clientes y la generación de valor. De esta manera, las compañías tenderán a gastar menos, a corto plazo, en las categorías auxiliares (material de oficina, por ejemplo) y más en las categorías propias del core business, relacionadas con el proceso tecnológico.

En cualquier caso, se necesita dar un paso en tres direcciones para abanderar este proceso de cambio que permita cumplir con los objetivos de reducción de costes, mejora de los procesos y reducción de los tiempos del ciclo de compras. En primer lugar, hay que localizar e incorporar la tecnología.

Luego, hay que seleccionar a proveedores clave; esto implica que estén bien posicionados para que puedan soportar el cambio. De no ser así, los propios proveedores podrán convertirse en víctimas de la era digital, por lo que hay que asegurarse que estos responden a los retos que se le presentan dentro de los mercados.

En tercer lugar, es importante el uso concreto de tecnologías digitales, herramientas para el suministro, el abastecimiento y la administración de proveedores, que estarán bajo nuevos criterios de evaluación.

¿Qué tecnologías merecen mayor atención?

En base a la transformación en el departamento de compras, existen cinco tecnologías que merecen especial atención de cara a la consecución de los objetivos mencionados antes:

  1. Robótica en la automatización: referente al abastecimiento, mediante la búsqueda de suministro, análisis de gasto o análisis y calificación de propuestas. La principal ventaja es que al tratarse de una tecnología estructurada bajo las reglas del propio negocio, contará con un proceso de adaptación más rápido que el de las tecnologías tradicionales.
  2. Big data: implica medir los resultados por medio de los datos que se ofrecen. La satisfacción del cliente o los propios riesgos son algunas de las constantes medibles con esta aplicación digital en compras.
  3. Computación en red: este servicio red disminuye las opciones tradicionales de soporte, ya que se ha vuelto un estándar para el almacenaje. Además, reduce algunos costes asociados.
  4. Redes Sociales: las posibilidades van desde la investigación y el desarrollo de contactos dentro de la comunidad red, hasta la comunicación y atención a los clientes.
  5. Abastecimiento con móviles: el uso de estos dispositivos para tareas de adquisición y administración de proveedores es, sin duda, una de las ventajas donde que se puede apreciar, más directamente, su beneficio en el ámbito de las compras.

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