▷ ¿En qué se diferencia un Almacén de un Centro de Distribución?

Un almacén y un centro de distribución eficaz, constituyen dos elementos fundamentales dentro del ciclo logístico, proceso en el que su impacto es determinante. Sin embargo, existen algunas diferencias que son importantes conocer.

En primer lugar, hay que hablar de la función principal de cada uno de estos dos espacios: en el almacén se gestiona y manipula el inventario, mientras que en el centro de distribución se gestiona el flujo de los materiales. De esta manera, el cost dirver principal –motivo que causa los costes producidos- del almacén es el espacio y las instalaciones; el del centro de distribución, la mano de obra. Otro de los aspectos diferenciadores, es el ciclo de pedido. En un almacén, el rango de tiempo se alarga semanas o meses, mientras que en el centro es de días u horas.

Por otro lado, las actividades que generan valor añadido constituyen, de manera intrínseca, parte del proceso que tiene lugar en el centro de distribución, lo que no ocurre en el otro espacio. En cuanto a la expedición del artículo, en el almacén esta se produce bajo la demanda del cliente; a diferencia del centro de distribución, en donde está sujeta al push shipping, es decir, que es el productor o distribuidor el que determina las cantidades y el destino de las mercancías, independientemente del nivel real de demanda.

Interdependencia en el diseño

A pesar de las características que se acaban de exponer sobre los dos espacios, existe una relación de interdependencia entre ambos, que se da por el diseño. Antes de nada, es importante señalar, a modo de premisa, que existen dos fases en el diseño de un almacén: primero la de la instalación (continente) y segundo la de la disposición de los elementos o layout (contenido).

En cualquier caso, el diseño del almacén determinará el del centro de distribución, lo que quiere decir que variará en función de la disposición del primer espacio

 Por otro lado, para alcanzar el diseño óptimo tanto del almacén como del centro de distribución, han de cumplirse las condiciones pertinentes encaminadas a cumplir con los siguientes objetivos, que se convertirán, además, en una máxima:

  • Adecuado flujo de materiales
  • Minimización de costes
  • Elevados niveles de servicio al cliente
  • Óptimas condiciones de trabajo para los empleados

A modo de conclusión se puede añadir que el concepto de almacenamiento ha ido ampliando su ámbito de responsabilidad según lo hacía el fenómeno logístico. A día de hoy, el almacén se presenta como una estructura clave provista de elementos físicos y funcionales, capaces, incluso, de generar valor añadido

Consecuentemente, la gestión de almacenes abarca la recepción, almacenamiento y movimiento de cualquier artículo desde su entrada hasta el punto de consumo. El objetivo final es garantizar el sumnistro continuo de materiales y medios de producción, para que así se preste un servicio ininterrumpido y, por tanto, exitoso.

Por otro lado, en lo que al centro de distribución se refiere, su implementación dentro de la cadena de suministro surge de la necesidad de lograr una distribución más eficiente, flexible y dinámica, es decir, que asegure una capacidad de respuesta rápida con el cliente.

Además, los mecanismos de vinculación fábrica – cliente permiten una atención adecuada de cara a pequeños puntos de venta que cuentan con una alta tasa de entrada y salida de productos y por tanto, con un plazo ajustado para hacer sus pedidos y un periodo corto de tiempo de comercialización.

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